Qué hacer

Declaraciones al diario Expansión, 26 de marzo de 2020.

El cierre era necesario para evitar el contagio y cambiar nuestras actitudes. Pero su coste es tremendo. El PIB puede caer un 5 ó 6%. Y no es sólo un coste económico: la pobreza y el desempleo también matan; y sería inmoral ignorar estas muertes invisibles.

El Gobierno llega tarde a todo. Decretó el cierre tarde y estará tentado a aliviarlo tarde. Aún carecemos de tests cuando deberíamos estar disponiendo seguimientos para poder aliviar el encierro con menos riesgo.

Urge ayudar a los más afectados, pero debemos abordar recortes de gasto que serán inevitables para cubrir parte de esas ayudas. Señalaríamos así nuestra voluntad de reforma a nuestros socios europeos. No tiene sentido llorar porque no nos socorren si no hacemos ningún esfuerzo por socorrernos. Además, la crisis no puede recaer sólo sobre los más débiles — autónomos y trabajadores del sector privado. Es justo recortar sueldos públicos, al menos en organismos inactivos.

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