La prima de riesgo refleja la ausencia de reformas

En conversación con ESTRATEGIA, el catedrático de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, sostuvo que entiende la posición de quienes rechazan la idea de un BCE más involucrado en la resolución de la crisis.

—¿Qué le parece lo que está ocurriendo con lo que algunos denominan como “ataque” de los mercados a la deuda española?

—Más que ataque a los mercados, lo que ha ocurrido es que pocos se han presentado a comprar. Esto refleja un poco lo que es la situación. Es fácil hablar de “ataque” de los mercados, pero estos no tienen voluntad, son resultado de la acción de compradores y vendedores.

—Pero, ¿cómo evalúa el riesgo en relación a la situación de contagio en la zona euro?

—Esto tiene que ver con Europa, pero para bien y para mal. Para mal, porque si el BCE estuviera dispuesto a comprar más deuda española, nuestra deuda se vendería mejor, obviamente. Pero los españoles no debemos olvidar que si el BCE no llevara muchos meses, años, proporcionando financiación más o menos privilegiada a las instituciones financieras españolas, la tasa que pagaría el Tesoro español hubiera estado hace muchos meses muy por encima del 7%. Esto podría haber sido distinto si se hubiesen tomado las medidas a tiempo.

—¿Qué medidas siguen en el terreno de “pendientes”?

—Una mayor contención del gasto, saneamiento del sistema financiero, reconocer que hay cajas de ahorro “zombies” y obviamente sanearlas, reestructurarlas o cerrarlas. Por otro lado, hacer las reformas estructurales imprescindibles para crecer, incluyendo la del mercado del trabajo, la introducción de mayor competencia a sectores que no son competitivos o que disfrutan de regulaciones totalmente trasnochadas. Por ejemplo, en Cataluña, los comercios tienen prohibido hacer rebajas fuera del período oficial de rebajas.

—Sin embargo, ¿podría el BCE contribuir, paralelamente, con una compra de bonos mayor?

—Entiendo la posición de los políticos y ciudadanos germanos, holandeses, finlandeses, cuando se niegan a poner en riesgo la estabilidad del BCE antes de que los países mediterráneos hagamos las reformas que debíamos haber hecho, al menos, hace dos años, cuando la crisis ya era muy clara. En España, en donde si bien se ha dicho que se han hecho algunas, lo cierto es que estas han sido muy tímidas, mínimas e insuficientes. Y en el mercado del trabajo no se ha reformado casi nada. Se han hecho algunos recortes en la parte más fácil del gasto público.

Elecciones del Domingo

—Dados los principios económicos del Partido Popular, más vinculados al liberalismo económico, ¿está más capacitado para manejar una situación de este tipo?

—No lo sé, nuestros dos principales partidos ocupan en este terreno un espectro ideológico amplio. Es cierto que al PP se le atribuyen posiciones neoliberales, pero es difícil encontrar muchas medidas que haya adoptado en el pasado y que quepa calificar en esta línea. El mayor exponente que tenemos son los gobiernos de Aznar, ocho años. En resumen, contuvo el gasto para entrar a la Unión Monetaria, congeló salarios y vendió empresas públicas. Sólo esto último puede entrar en esa etiqueta liberal. Pero hizo poco más. Por ejemplo, en lo laboral hizo reformas mínimas. Cabría incluso pensar que comparativamente fueron más liberales algunas de las reformas de Felipe González, en 1985-86 y 1994. Por otro lado, da la impresión de que ninguno de los dos querría liberalizar, porque sería enfrentarse con intereses tanto sindicales como patronales.

Entrevista publicada por el diario Estrategia de Chile el 18 de noviembre de 2011
(http://www.estrategia.cl/detalle_noticia.php?cod=47704&sec=15)

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